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Introducción de los alimentos sólidos
A partir de los 5 meses es el momento de introducir la alimentación complementaria. Tu bebé da un gran paso al empezar a comer alimentos semisólidos. Lo primero que se recomienda dar son las papillas de cereales sin gluten, que contribuyen al suministro extra de proteínas, minerales y vitaminas que necesitan a esta edad.
A partir del 6º mes se recomienda introducir las papillas de cereales sin gluten (maíz y arroz). Los cereales son el primer alimento no lácteo que se introduce en la alimentación de los lactantes en forma de papilla. Su aportación energética es buena, debido a su contenido en hidratos de carbono relativamente elevado. También contribuyen al suministro de proteínas, minerales y vitaminas, además de ácidos grasos esenciales.
¿Por qué a los 6 meses?
A partir de esta edad se produce la maduración de órganos y sistemas, con una mejoría de la secreción gástrica y pancreática, así como la movilidad intestinal y la respuesta inmunológica. A los 6 meses, el bebé tiene capacidad de transportar y tragar alimentos semisólidos puestos en la parte inferior de la boca.
Desaparece el reflejo de extrusión. Controla la musculatura labial para cerrar la boca, tiene movimientos de lengua hacia atrás y adelante y mueve hacia dentro el labio inferior cuando se retira la cuchara. A esta edad, hay también un aumento de la secreción de ácidos biliares y de la secreción pancreática, por tanto aumenta la capacidad de digestión y absorción de alimentos más complejos.
Cuándo introducir cada grupo de alimento
A partir de los 5-6 meses el bebé necesitará un aporte extra de calorías, vitaminas y minerales en la forma de alimento sólido, ya que la leche sola no basta. Para introducir los primeros alimentos sólidos, elige una toma en la que el bebé suela estar despierto y alerta. Sienta al bebé en tu regazo, o en su sillita, y empieza por ofrecerla pequeñas cantidades con la punta de una cuchara de plástico. Las primeras veces, pueda que lo escupa y le chorree un poco, pero sigue insistiendo.
Lo primero que se les da a los niños son las papillas de cereales sin gluten, de maíz y de arroz. Luego se introducen las papillas de frutas y las verduras (tomates, acelgas, zanahorias, patatas). A partir de los 7 meses se recomienda introducir la carne, primero la blanca (pollo o pavo) y luego la roja (ternera). Lo mejor es escoger trozos magros y tiernos, así como retirar la grasa visible y la piel (en las aves), los huesos y los cartílagos. La carne se puede hervir o hacer a la plancha, y después triturarla junto a la verdura, pero procura no cocerla demasiado, ya que sino quedará seca y demasiado dura.
Al final del octavo mes se introduce el pescado blanco. Al principio es le dará sólo una vez por semana en una ración de 30-40 gramos, añadiéndolo en el puré de verduras (sustituyendo a la carne del mediodía). Después, cerca del noveno mes, se le puede dar dos veces por semana. A muchos niños no les gusta el pescado pero es ideal para los bebés porque es de muy fácil digestión.
La introducción del huevo no será antes del año, no obstante, podrá administrarse la yema cocida a partir del 9º mes comenzando con un cuarto o media yema en el puré un día a la semana, y posteriormente dos días semanales. La yema es rica en grasa, proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos esenciales, vitaminas, y un alto contenido en hierro. La clara contiene una proteína llamada ovoalbúmina, muy alergénica, por lo que es importante no introducir el huevo entero hasta después del año de edad.
Nunca introduzcas dos alimentos diferentes la misma semana; es mejor espaciarlos por si alguno le causa reacción alérgica, saber cuál ha sido con seguridad.
FUENTE: www.todopapas.com |