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¡Conviértete en un papi 10!
El simple hecho de coger al bebé en sus brazos, puede ser motivo de preocupación para muchos futuros papás. Miedo a hacerlo mal y a lastimar a esa frágil personita que se pasa el día durmiendo. Aunque las primeras veces estés intranquilo, es cuestión de tiempo; piensa que el contacto con tu niño es fundamental. Así que no dudes en mecerle, acunarle o tenerle en tus brazos tantas veces como puedas… para convertirte en un padre 10
A muchos padres, especialmente a los primerizos, les parece una tarea complicada su nuevo rol de padre… sienten que la madre está mucho más implicada en la vida de su hijo, desde el momento en que se queda embaraza, lo lleva 9 meses dentro de sí, el nacimiento, la lactancia materna va formando un fuerte vínculo afectivo entre madre e hijo que puede hacer que el padre se sienta algo desplazado y por lo tanto con menos posibilidades de implicarse desde el nacimiento del niño en su cuidado, su vida y su educación. Sin embargo, tú puedes crear los mismos lazos con tu hijo y convertirte en un auténtico papi 10.
¡Fuera miedos! Cuando miras a la madre de tu hijo, muchas veces te preguntas cómo y cuándo ha aprendido a hacerlo tan bien… ¡es la mamá perfecta! Pues, efectivamente, nadie nace sabiendo, así que ella también lo ha tenido que aprender poco a poco, como tienes que hacer tú. Así que, quítate los miedos, remángate la camisa y empieza por cambiar unos pañales… a poquitos irás cogiendo confianza en ti mismo y tu pareja también.
Implícate en sus cuidados desde recién nacido… Si ya has superado la prueba de cambiar unos pañales sucios, ahora te toca…
Ø Darle el biberón a tu hijo, esterilizarlo, prepararlo, comprobar su temperatura…
Ø Báñale, es una de las experiencias más gratificantes: a los bebés les encanta el agua.
Ø Levántate por las noches cuando el niño se despierta o llora.
Juega con tu hijo. Jugar con los bebés no es exclusivo de la madre y no pierdes ni una pizca de tu virilidad por tirarte al suelo, hacer el avión, gatear, cantar… Además, el juego es un aspecto fundamental en la vida del niño a través del cual éste expresa lo que piensa, quiere, necesita y siente en relación con el mundo que le rodea.
Caricias, besos y abrazos. El contacto físico es fundamental para establecer vínculos emocionales con tu hijo desde su más tierna infancia. Con él no tienes que jugar el rol de hombre serio y fuerte: fúndele en abrazos cada día, mécelo, arrúllalo. Necesita tu cariño para desarrollarse con plenitud.
Un padre disponible. No sólo los fines de semana, también eres padre de lunes a viernes aunque tú trabajo no te deje demasiado tiempo para recordarlo. Es fundamental que te impliques en el día a día de tu hijo; establece una tarde a la semana para pasarla juntos, ¡mano a mano con tu hijo! Llévatelo de paseo, al parque, de visita a casa de los abuelos, de los tíos… o quedaos en casa dedicando un tiempo considerable simplemente a jugar. Seguro que la mamá agradecerá tener una tarde libre para dedicarse a ella misma y a sus cosas.
Comunicación. Habla y dialoga con tu hijo, escúchale cuando te cuente sus cosas. Aunque a ti te parezcan nimias o una tontería, para él son lo más importante, lo que más le inquita, le sorprende o le preocupa. No pretendas que de adolescente te cuente sus cosas con confianza si no te la has ido ganando desde que es pequeñito. Además, hablando con él ya en sus primeros años fomentas su desarrollo del lenguaje mientras le demuestras cuánto te importa.
Haced cosas juntos. En todas las etapas de tu hijo puedes encontrar alguna actividad que os guste a los dos para pasar más tiempo juntos. Ya sean clases de matronatación, escuchar música o, cuando sea un poquito más mayor, enseñarle tu deporte favorito. También podéis aprovechar el tiempo que estéis juntos para que el pequeño aprenda normas básicas como lavarse los dientes, comer con cubiertos, ir al baño solito o a peinarse por las mañanas.
FUENTE: www.todopapas.com |