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El primer baño del recién nacido – Parte II

 

 



Muchos padres se ponen comprensiblemente nerviosos a la hora de bañar al recién nacido, por lo pequeño y vulnerable que parece. Sin embargo, en poco tiempo el baño se convertirá en algo natural, sólo es necesario aprender unos cuantos consejos y recomendaciones que os ayudarán a vencer el temor inicial

 

 



¿Con esponja o en bañera?

 


Baño en la bañera

 


Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una bañera es que resulte cómoda y segura para el bebé y que sea práctica a la hora de realizar el baño. Lo ideal es una bañera plegable, ya que sus paredes blandas impiden que el bebé se haga daño. Además cuenta con la altura adecuada y muchas incorporan la práctica opción de convertirse en cambiador con compartimentos para accesorios. Una palangana o barreño también sirven para el baño, siempre que no tengan aristas que puedan perjudicar al niño. O bien podemos compartir el baño en la bañera de casa, donde el bebé podrá practicar algo de ejercicio.

 


Antes de empezar procura tenerlo todo a mano. Debes tener cerca de ti:


    Ø
Dos toallas de algodón: Una grande para el cuerpo y otra para secar la cabecita. O bien una grande con capucha que le cubra entero; pero siempre deben ser suaves y nunca lavarse con suavizantes, ya que puede provocarle alguna alergia.

 


    Ø
Jabones y champús: Han de ser neutros y poco perfumados. Aunque no conviene abusar de ellos, especialmente los primeros días. Ni es necesario utilizarlos a diario. También se puede dejar que chapotee en agua clara. Además un bebé enjabonado resulta muy resbaladizo, por lo que es conveniente que las primeras veces, hasta que adquieras experiencia, prescindas del jabón.

 


    Ø
Esponjas naturales.

 


    Ø
Termómetro sumergible: Para asegurarte que la temperatura del agua sea la ideal (entre 34 y 37º).

    Ø Juguetes de goma: En el baño no puede faltar un juguete sumergible, cuentos para el baño o muñecos de goma que diviertan y estimulen al bebé.

 


    Ø
Pañal y ropa limpia.

 


Después de comprobar que tienes todo preparado, llena la bañera unos 5 cm. No desnudes al bebé hasta el último momento para evitar que se enfríe y mételo poco a poco hablándole con voz suave y tranquilizadora para quitarle el miedo, sujetándolo firmemente. La mejor postura es manteniendo tu brazo izquierdo en su espalda y agarrando con tu mano su bracito izquierdo, de manera que el niño apoye su cabeza en tu antebrazo.

 


Así te quedará la mano derecha libre para limpiarle. Colócalo en posición semirreclinada y con esta misma mano comienza a lavarle todo el cuerpo, pasándole la esponja de arriba a abajo y prestando especial atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas. Una o dos veces por semana lávale la cabeza con champú suave. Enjuágalo y sécale bien el pelo. A continuación envuélvelo en una toalla y sécale con suavidad poniendo énfasis en recovecos y pliegues. Y ya puedes vestirle.

 

 



Precauciones

 


    Ø
La temperatura de la habitación debe rondar entre los 22 y 25º, evitando cualquier corriente de aire. En cuanto a la temperatura del agua debemos asegurarnos de que sea la adecuada. Nunca llenes la bañera con el niño dentro.

 


    Ø
El lugar del baño debe reunir las condiciones idóneas de higiene y estar colocado a la altura adecuada para poder sujetarlo con comodidad.

 


    Ø
Los grifos o cualquier otro relieve, como el tapón, deben estar protegidos, para evitar que el bebé se hiera.

 


    Ø
Los perfumes y los polvos de talco no son recomendables en el aseo del bebé.

 


    Ø
Nunca debemos dejarle solo. El bebé puede ahogarse en tan sólo unos segundos.

 


    Ø
No te entretengas demasiado, el baño debe durar entre 5 y 15 minutos.



FUENTE:
www.todopapas.com