|

Disfruta de tu tiempo libre con tu hijo – Parte I
Con esta edad, tu hijo está en su mejor momento para disfrutar de sus juegos: ya camina y corre solo, entiende una conversación y puede expresar sus deseos, puede jugar contigo… Aprovecha que ahora tú eres el centro de su vida para pasar el mayor tiempo posible con él, jugando en el parque, yendo a teatros infantiles o incluso viajando. Verás como hay muchas actividades de ocio divertidas que puedes disfrutar con tu bebé
Jugar en familia
Jugar no es acompañar a tus hijos, no es mirar como juegan, no es ayudar. Jugar exige algo más: implica diversión, disfrute, participación plena... Para los niños el juego, más que una forma de evitar el aburrimiento, es una manera de expresarse. Compitiendo o colaborando, luchando o estableciendo reglas, los niños nos dicen mucho de lo que piensan y de cómo quieren relacionarse con los demás.
Como padres no podemos pasar por alto las grandes posibilidades de comunicación y encuentro que nos da el juego. Aquí no valen las excusas de que “estoy cansado después de tanto trabajo”. Jugar con un niño es más relajante y divertido que ver la televisión. No es una actividad que requiera esfuerzo pero sí ganas.
La demostración del afecto, del cariño, del malestar; en definitiva, la demostración de las emociones dentro de la familia mediante una buena comunicación, es síntoma de un buen clima familiar. El juego y el juguete se han revelado como unos excelentes aliados de los padres para mantener esta comunicación. A lo largo de todos estos años, muchos son los estudios que han demostrado la validez del juego y el juguete, tanto como actividad natural y propia de la infancia, como actividad didáctica al servicio del aprendizaje y el desarrollo del niño.
Jugar es una excelente posibilidad, una excelente “técnica” al servicio de los padres, para fomentar en los niños las actitudes necesarias y para que administren su tiempo de ocio de un modo positivo. Además de ser un juego en sí, es una perfecta acción familiar:
Ø Jugar es una acción divertida y placentera que favorece el desarrollo de actitudes lúdicas ante la vida.
Ø Jugar es la puerta de entrada y salida de la realidad. Permite a la persona ser libre, decidir ante situaciones ficticias sin que pase nada.
Ø Jugar es hacer un ensayo de la realidad siendo consciente de lo ficticio de la situación, aunque la situación se viva de un modo muy real. Permite voluntariamente ser otro o ser uno mismo actuando de un modo diferente o en otras circunstancias.
Ø Jugar supone estar activo, tomar decisiones, implicarse y estar motivado.
Ø Jugar es mostrarse cada uno tal y como es, desde el interior de cada persona, desde su propio origen.
Ø Jugar facilita el encuentro con los otros y con el entorno. Es uno de los actos sociales y socializadores por excelencia.
Ø Jugar refuerza la capacidad empática de ponerse en el lugar del otro. Capacidad que por excelencia tiene la madre al percibir las necesidades y sentimientos de los hijos, y la capacidad de los hijos de percibir las preocupaciones, alegrías o inquietudes de sus padres.
Ø Jugar evita momentos de aburrimiento, renueva energía, repone del cansancio y proporciona momentos de distensión y relajación.
Jugar a cualquier momento
Jugar desarrolla la capacidad de disfrutar, de “sacarle juego” a las cosas más cotidianas de la vida y hacer especiales momentos, que tal vez por si mismos no dejarían de ser una actividad normal. Hablar de jugar juntos no significa necesariamente jugar en un espacio predeterminado. El juego puede nacer de cualquier momento, de cualquier circunstancia y en cualquier espacio.
Un viaje, el camino hacia el colegio, una sala de espera, la cola del supermercado, una salida al campo o un paseo por la ciudad pueden ser un buen escenario para unos juegos de palabras o de ingenio, unas carreras, unos juegos de memoria, etc. En definitiva, todo espacio es adecuado para improvisar y provocar el acto de jugar. Toda ocasión es idónea para disfrutar jugando. Planificar juntos las actividades desde que son pequeños ayudará a encontrar el equilibrio entre el tiempo para todos y el tiempo de uno mismo. Además, permitirá a los padres descubrir qué actividades les gustan, les interesa o les aburren. Por otro lado, planificar lo que vamos a hacer juntos, les hará sentir partícipes de las acciones familiares y se sentirán parte implicada de la familia.
FUENTE: www.todopapas.com |