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Desarrollo del 9º al 12º mes
El bebé se acerca al año de vida y va creciendo rápidamente, evoluciona a grandes pasos. Empieza a moverse con independencia y a explorar el mundo que le rodea. También su lenguaje ha evolucionado y ya es capaz de pronunciar palabras con sentido y comprender órdenes sencillas. Ayúdale en su desarrollo y estimúlale todo lo posible
Desarrollo de tu hijo
Pesa tres veces más que en su nacimiento y su estatura ha aumentado hasta llegar aproximadamente a los 73 ó 76 cm. Al final de este mes, su peso promedio será de 10 kg. Como consecuencia de su maduración cerebral, el niño empieza a caminar, lo que supone un cambio extraordinario en su comportamiento.
Comienza a mostrar destrezas musculares, desde los músculos más fuertes a los más finos. Empieza a moverse para explorar el mundo que le rodea, por lo que los padres debemos proporcionarle un ambiente seguro para todo este desarrollo. Crece cada vez más rápido; camina, corre, trepa… a la vez que va perfilando su propia personalidad y disfrutando de su pequeña independencia. Necesita cierta libertad –dentro de los límites que imponga la seguridad del niño, marcados por el sentido común- para explorar.
Aunque a los 12 meses su vocabulario es limita a 10-12 palabras, es capaz de comprender órdenes sencillas. Habitualmente sus primeras palabras suelen ser: papá, mamá, tata, nene… e inventa incluso nuevas palabras para reconocer o referirse a objetos de su entorno, palabras que sólo pueden ser entendidas por sus padres o familiares más próximos. Se encuentra en el periodo llamado palabra-frase para pasar a partir de los 18 meses al periodo frase-contracta.
A partir de esta edad es recomendable que el niño juegue con cubos para construir torres y que disponga de libros manejables para pasar las hojas, aunque las deforme o incluso las rompa. También se aconseja proporcionarle objetos y juguetes de colores intensos e incluso con sonidos agradables, siempre que esté vigilado para evitar que se los lleva a la boca y se pueda atragantar.
Proporciónale lápices, no tóxicos y de colores, y mucho papel para animarle a dibujar sentado en el suelo. Léele cuentos sencillos sobre animales y sus cachorros para estimular su interés por “otros bebés”. A todos los bebés les encanta.
Interacción social
No le gusta estar ni jugar solo, demandará constantemente la presencia de sus padres o conocidos. Su sociabilidad crece bastante, aunque aún depende de sus papás para sentirse seguro. En esta etapa pueden empezar a surgir las rabietas, debido a que el bebé probará algo de independencia al moverse de un lado a otro. Eso le dará más confianza y por lo tanto reaccionará con enfado delante de sus propias limitaciones o de las impuestas por sus padres.
Alimentación y salud
Debes estimularlo a comer bien, a mantener un hábito en las comidas y a no picotear entre horas. A muchos padres, especialmente los primerizos, les asusta no estar alimentando bien al niño, ya que tira prácticamente la mitad de la comida al suelo o se le queda alrededor de la cara… no hay que alarmarse, es algo habitual en todos los pequeños.
Hay que cortar la comida en pedazos pequeños, para que el bebé los pueda tragar con facilidad y poco a poco, prescindiendo de la ayuda de su madre o padre. Durante estos meses es mejor darle al niño raciones pequeñas, o lo que es lo mismo es mejor que haga cinco o seis comidas pequeñas, a tres abundantes. Además, estamos en el momento ideal para empezar a quitarle el biberón y ponerle un vaso, mejor con tapa, para que no derrame el líquido. Ya pueden beber todo el agua que quieran y leche entera.
Durante este periodo corresponde una visita al pediatra para realizarle un análisis de sangre que descarte posibles problemas como la anemia, además de para ponerle las vacunas que tocan en estos meses. Igualmente, hay que avisar al médico si el niño todavía no gatea o no intenta ponerse de pie ayudándose con lo que encuentra, si no dice ni una sola palabra sencilla o si no se intenta comunica a través de gestos.
Consejos para los papás
Educar a un hijo es una tarea complicada pero muy gratificante… A pesar de los muchos momentos de miedos y dudas, piensa que nadie es perfecto, lo importante es tratar de hacer el mejor trabajo posible. Tener paciencia y ser cariñoso pero firme; estableciendo una relación de respeto mutuo y ser flexibles. Muchas veces el niño intentará poner tu paciencia a prueba, pero no te desesperes, todo tiene solución. Es fundamental no caer nunca en una mala reacción verbal o física: recuerda que eres la persona más importante de su vida y esa impresión le puede quedar de por vida. Si se está portando mal, lo mejor es aislarlo durante unos minutos, por ejemplo, cara a la pared. Durante estos meses empiezan a distinguir las reacciones de causa-efecto aunque de vez en cuando hagan travesuras, piensa que a fin de cuentas son niños, no lo hacen a propósito ni con mala intención. Así, hay que tomarse esta etapa con mucha calma y paciencia… ¡probablemente las necesites unos cuantos años más!
FUENTE: www.todopapas.com |